Se terminó
el estar cansado de la vida. Se terminaron los siempre, los nunca, los problemas.
Huesos,
resistentes a cada palo, pulmones que respiran todos mis sueños, venas que
laten ante el olvido, mi cuerpo resiste, defiende, combate.
Tanto el año
anterior cómo el comienzo de éste, han sido la cuna de penas, un círculo
cerrado, una calle sin salida, pero olvidaba la potencia de mis alas verdes,
unos iris, que recuerdan, pero olvidan.
Es el
momento de que mi alma camine por la vida con una sonrisa, soñar despierto, bailar
con las heridas, extraer cada bala de plata.
Nadie será
mi debilidad, porque sois incapaces de tal habilidad. Caminar descalzo, las
piedras se convertirán en esquirlas, toca no ir de la mano, salirme del camino, ausente de pistas.
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