Las bebidas
energéticas triunfan entre la población adolescente o juvenil de Europa. Suelen
ser utilizadas para incrementar el rendimiento deportivo o el intelectual. Pero
a menudo la población no se detiene a pensar en las consecuencias de este tipo
de productos.
Se ha demostrado que las bebidas energéticas producen ciertos
efectos que pueden ser fatales cómo al aceleración del ritmo cardíaco, la
elevación de la presión arterial, palpitaciones, produciendo en casos graves,
convulsiones o incluso la muerte.
¿Qué sucede cuándo estas bebidas son mezcladas con alcohol?
Las investigaciones realizadas demuestran que el efecto de las
bebidas energéticas puede "ocultar" una situación de embriaguez
intensa, produciendo una deshidratación más grave, con una posterior resaca más
severa.
A todo esto, se debe unir que el alcohol potencia el efecto de las
substancias presentes en las bebidas energéticas:
La cafeína estimula el SNC (Sistema Nervioso Central) además de el
sistema cardíaco, potencia la liberación de catecolaminas (adrenalina,
dopamina), además de facilitar la vasodilatación. Por otra parte, la taurina
incrementa la contractilidad cardíaca.
Otros posibles riesgos de combinar estas bebidas con alcohol son
los siguientes: Insomnio, arritmias, acidez estomacal, HTA (Hipertensión
Arterial), hipoglucemia, lesiones musculares o muerte súbita.
En ciertos países, se pretende establecer un impuesto para la
comercialización de este tipo de bebidas, según un estudio de la revista
British Medical Journal estas medida sí tendrían un efecto positivo en la
reducción del consumo de estas bebidas.
Un impuesto sobre el 20 % sobre estas bebidas disminuiría el
consumo de bebidas con un alto contenido en azúcar en un 15 %. Además, según
los autores de este estudio, dicha medida podría reducir la obesidad en el
Reino Unido en un 1,3 %.
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