lunes, 11 de agosto de 2014

Las palabras están vacías.

Las palabras están vacías, quizás sea ése el motivo por el que no me decías nada, mientras todos a mi alrededor prometían amistades eternas o amores incondicionales, permanecías en silencio, pero tu bella mirada castaña me enamoraba, me observaba, me daba a entender que tú sí estarías a mi lado, sin necesidad de decir nada, porque las palabras están vacías, pero tus pupilas están vivas. 

Te conté cada uno de mis peores secretos, cuándo rocé el cielo, pero también cuándo descendí al infierno, e incluso inmerso en el infierno, apreciaste mi débil brillo, porque no soporto destacar, pero tú siempre pides que comience a brillar, que no sienta miedo ante nada, ni me sienta inferior a nadie, que todo va tener su momento, si de verdad es para mí.

Y tú, sin dudas, callabas, porque tu silencio decía más que todas sus palabras. 

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